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domingo, 4 de septiembre de 2011

Poema del mes. Septiembre: Ángel González

He leído hace pocos días este poema de Ángel González (1925-2008). Me pareció tan maravilloso, que quiero presentarlo como poema de mes, para que todos los que como yo amáis la poesía podáis disfrutarlo y recordar a su autor. "Mientras tú existas" pertenece a su primer libro, Áspero mundo, de 1956.

MIENTRAS TÚ EXISTAS

Mientras tú existas,
mientras mi mirada
te busque más allá de las colinas,
mientras nada
me llene el corazón,
si no es tu imagen, y haya
una remota posibilidad de que estés viva
en algún sitio, iluminada
por una luz—cualquiera...
                                                 Mientras
yo presienta que eres y te llamas
así, con ese nombre tuyo
tan pequeño,
seguiré como ahora, amada
mía,
transido de distancia,
bajo ese amor que crece y no se muere,
bajo ese amor que sigue y nunca acaba.



jueves, 1 de septiembre de 2011

Kathryn Stockett: Criadas y señoras

Criadas y señoras es una novela de 559 páginas que atrapa al lector desde el principio. La acción transcurre en Jackson, Mississipi, en 1962, época en que John F. Kennedy era presidente de los Estados Unidos. Tres mujeres, la joven blanca Skeeter y dos criadas negras, Aibileen y Minny, son los personajes principales de la obra. Son también tres miradas, tres perspectivas desde las que vamos conociendo las vidas de los habitantes de Jackson, con sus virtudes, sus inquietudes y sus miserias.
Skeeter, acabados sus estudios, regresa a casa de sus padres. Su sueño es poder dedicarse al periodismo, pero las perspectivas no son muy estimulantes que digamos. Consigue un trabajo de consultora de problemas de limpieza doméstica en el periódico local sin tener ni idea de estos temas. Para salir de apuros recurre a la ayuda de Aibileen, una criada negra y mujer de gran experiencia en asuntos domésticos. Conocemos la vida familiar de Skeeter y a sus amigas, todas ellas jóvenes amas de casa con sirvientas negras que ofician también de niñeras si en las familias hay hijos pequeños. Aibileen, de mediana edad, y Minny, más joven y madre de cinco hijos, son dos de las criadas negras que sufren diariamente las consecuencias del racismo imperante aún en los estados de sur en los años sesenta. Estas tres mujeres iniciarán y llevarán a cabo hasta el final, con todas sus consecuencias, un proyecto de denuncia del racismo y de la situación de segregación y marginación que sufre la población negra de Jackson.
Todos los capítulos, excepto uno, están narrados desde la perspectiva de cada una de las tres mujeres. A través de sus relatos vamos conociendo el clima social y la mentalidad de los pobladores de Jackson. Entre ellos hay de todo, desde gentes buenas y honestas que no comparten las ideas racistas y que actúan discretamente, a personas malvadas que se comportan de modo cruel e inhumano con los negros.
La población negra vive entre el miedo a perderlo todo, incluso su vida o su integridad física, y la resignación ante una situación que no creen posible poder cambiar. Los blancos de clase media viven como algo habitual la segregación racial, pues evidentemente les beneficia, aunque veremos que no todo el mundo piensa igual. El coraje que demuestran Skeeter, Aibileen y Minny y todas las criadas que colaborarán con ellas con sus testimonios para la redacción de un libro de entrevistas, en las que cada una relatará sus experiencias como criada de mujeres blancas, no caerá en saco roto. Será como un revulsivo en perfecta consonancia con la efervescencia social en favor de los derechos de los negros que se está viviendo en otros estados de la unión.
El racismo y la segregación se van mostrando en la novela a través de las relaciones entre criadas y señoras. Una corriente de profunda humanidad teñida de humor e ironía circula con fuerza por todo el relato. El personaje de Hilly , tan hipócrita, manipuladora y cruel, es el contrapunto de Skeeter entre las señoras blancas. El conformismo y la estrechez de miras, la mentalidad terriblemente provinciana y limitada de la gente de Jackson, población pequeña que vive al margen de los cambios que están teniendo lugar en el país en los años 60, es el trasfondo y la causa de la pervivencia del racismo. En este sentido, Skeeter representa la mirada desde fuera, la distancia, el sentido crítico. Para las criadas negras, supondrá la oportunidad de hacer oír su voz y el estímulo que impulsará la convicción entre ellas de que las cosas pueden cambiar.
Criadas y señoras es una novela que, una vez empezada, no se puede dejar. Al acabarla, no se olvidan fácilmente sus personajes ni la lección que nos transmiten. Tiene el mérito de tratar temas fundamentales sin caer nunca en el melodrama. Su estilo claro, directo, conciso, ágil y ameno, la fuerza de los personajes, el interés y el tratamiento de los temas la convierten en una obra de fácil y agradable lectura. No se trata de un texto literario de alto nivel, sino de una obra correcta, equilibrada, con una buena adecuación de los recursos narrativos al hilo argumental y al tema tratado. Al final del libro, uno se queda con la magnífica sensación de que siempre merece la pena luchar por lo que uno cree de forma solidaria con otros y de que existe una divisoria perfectamente clara entre las actitudes éticas y los prejuicios.


martes, 16 de agosto de 2011

Oscar Wilde: Dos biografías

El sábado pasado fui a la Fira de Brocanters de Mercadal. Algunos anticuarios tenían también libros a buen precio y adquirí Cuentos, de Oscar Wilde, de la editorial Fama, de Barcelona, por cinco euros. La introducción del traductor Julio Gómez de la Serna está fechada en 1950. Así que ahora tendré ocasión de releer El fantasma de Canterville, El ruiseñor y la rosaEl gigante egoísta.

Luis Antonio de Villena, buen conocedor de la obra de Oscar Wilde, publicó una biografía del escritor irlandés que recomiendo vivamente, pues es una buena introducción para quienes se interesen por la vida y la obra de esta gran figura de la literatura europea. Otra biografía de Wilde sumamente interesante y amena es la de Frank Harris, Vida y confesiones de Oscar Wilde, prologada por Luis Antonio de Villena. Ambas obras son de la editorial Biblioteca Nueva.

Oscar Wilde, his life and confessions se publicó en Nueva York en dos volúmenes, el primero en 1916 y el segundo en 1918.  Ricardo Baeza, traductor de Wilde al español, tradujo esta biografía con prólogo y notas para la editorial Biblioteca Nueva en la primera edición de 1928.

Frank Harris, gran amigo y valedor de Oscar Wilde, traza una semblanza biográfica viva y ágil, con momentos de tensión y recursos propios de una novela, que para nosotros posee el valor de un documento de primera mano. Harris mantuvo una estrecha relación con Wilde y estuvo a su lado en los difíciles momentos del proceso judicial y de la condena por homosexualidad. De la mano de Harris asistimos a la peripecia vital de Oscar Wilde, entramos en su mundo, descubrimos al hombre y al artista y además  penetramos en los entresijos de la mentalidad puritana e hipócrita de la buena sociedad inglesa de finales del siglo XIX.

martes, 9 de agosto de 2011

Sándor Márai: La amante de Bolzano


Al comenzar a leer La amante de Bolzano me encontré con algo distinto de lo que ya había leído de Sándor Márai, con un estilo diferente. La  misma fuerza que atrapa desde el principio, pero no parecía el mismo Márai. En esta novela, escrita en 1940, nos encontramos con Giacomo Casanova, un personaje histórico cuya fama se ha nutrido siempre de lo novelesco, aunque una nota del autor previa al inicio de la novela ya nos dice que no se ha basado en las Memorias de su personaje, sino que sólo ha tomado de ellas la fecha y las circunstancias de la fuga de la prisión de los Plomos de Venecia. Así pues, no se trata de una novela histórica, ni de una biografía novelada, sino de una interpretación del personaje desde la libre creación literaria.
Giacomo Casanova recala en Bolzano, donde se había citado con Balbi, fraile que le ayudó en su fuga de la cárcel de Venecia donde estuvo recluido durante dieciséis meses. Se aloja en la Posada del Ciervo. Su fama de aventurero le precede y su llegada causa gran expectación. Corren toda clase de rumores que avivan entre la gente el deseo de conocer al personaje. En Bolzano viven el conde de Parma y su esposa Francesca, quienes no son ajenos a ese interés por Casanova, el cual en el pasado fue herido  por el conde en un duelo motivado por el amor que ambos sentían por Francesca.
Al cabo de los años se producirá un nuevo y definitivo encuentro de estos tres personajes. Una noche en la que los condes de Parma van a celebrar en su palacio una fiesta de disfraces, el conde visita en la posada a Casanova para entregarle una carta de Francesca  y ofrecerle dinero para que la desengañe y la decepcione a fin de poder conservarla, pues Francesca sigue enamorada de Casanova. En el encuentro entre la condesa y Casanova esa misma noche, el diálogo entre ambos mostrará definitivamente el verdadero rostro de cada uno.
La simplicidad argumental contrasta con la complejidad psicológica de los personajes, empezando por el protagonista. En la novela el autor adopta el punto de vista del personaje, todo cuanto ocurre aparece filtrado por la mirada y por el sentir de Casanova. Un aventurero, un caballero de Venecia que vive al día, que busca los recursos económicos siempre en función de sus necesidades del momento, marcadas  por la necesidad de conquista, vista por él mismo como el despliegue de un arte en el que se considera un maestro, por los requerimientos de mantener una apariencia de posición social que le permita llevar la vida que desea.
Casanova se nos aparece como un hombre que vive identificado con su máscara y con su arte de la conquista y de la aventura. En Bolzano será cuestionado en dos ocasiones: al conocer a Teresa, una sirvienta de la posada, y al encontrarse con Francesca. Al comprobar que Teresa no se siente impresionada por él, no puede dar crédito a lo que está sucediendo: “A continuación gritó: “¡No puede ser!” Se sentía tremendamente mal. Se sentía como un actor importante que –tras un largo período de no haber cantado en escena- se presenta ante un patio de butacas del todo indiferente que no reacciona. No le silban, no ha fracasado, pero ese silencio mortal, esa muda indiferencia es más terrible que un fracaso.” En el caso de Francesca, ésta le enfrenta con su falta de coraje para reconocer y seguir el camino que le marcaban sus sentimientos, pues ella es la única mujer que realmente ha amado.
Como personajes secundarios, el señor de Bragadin, protector de Casanova, generoso y desinteresado, y el conde de Parma, ambos ancianos y poderosos, son presentados también como seres complejos, con luces y sombras, a través del texto de Márai, bellísimo y lleno de penetración psicológica.
Si hay que señalar un tema importante, es el de la máscara que esconde la verdad íntima de los personajes: de Casanova y de Francesca. El disfraz para la fiesta se convierte en el emblema del disfraz que se lleva en la vida, de la máscara tras la que Casanova ha ocultado y ha negado su verdadero ser a lo largo de toda una vida.
La amante de Bolzano es distinta de otras novelas de Sándor Márai, pero para mí está entre las mejores. Leerla ha sido un placer, el placer que regala al lector el arte de la buena literatura. Que este simple apunte os anime a leerla si no la conocéis, pues encontraréis en ella muchísimo más de lo que comento en estas líneas.

martes, 2 de agosto de 2011

Poema del mes. Agosto: Emily Dickinson

No puede decirse que la poesía de Emily Dickinson (Amherst, 1830-1886) sea fácil. Cuesta un poco entrar en ella. Es un reto. Pero tampoco es que sea difícil. Para mí, es enigmática, sorprendente, hay en ella un misterio que invita a seguir leyendo para conocerla mejor más allá de una mera lectura superficial. Algunos poemas resultan claros y a otros los encuentro francamente oscuros. Harold Bloom opina que "hay que leerla preparado para luchar on su originalidad cognitiva" y considera que es una escritora de tan difícil definición como Shakespeare. Releerla, volver a ella de vez en cuando, habiéndose interesado por su biografía y el contexto en el que vivió y escribió, tiene su premio: se va penetrando cada vez un poco más en el sentido de muchos de los poemas y puede apreciarse entonces la belleza de los textos.

La antología que yo tengo es la de Visor, con los poemas traducidos al castellano por Marià Manent, gran conocedor de la poesía de Emily Dickinson. De este libro he seleccionado dos poemas que me parecen preciosos:

DEJÓ UNA MARIPOSA SU CAPULLO

Dejó una mariposa su capullo
como cruza su umbral alguna dama,
una tarde de estío;
por doquiera vagaba

sin que yo adivinara su propósito,
salvo el de recorrer la lejanía
en empresas variadas
que el trébol comprendía.

Su lindo parasol podía verse
abriéndose y cerrándose en un campo
donde segaban heno, y luego en pugna
con una nube que le salió al paso,

donde otras mariposas, fantasmales
como ella, dijérase que iban
hacia la Nada, en corros sin propósito,
que un tropical cortejo parecían.

Y si estaba la abeja atareada
y la celosa flor daba su aliento,
aquella perezosa compañía
las iba desdeñando desde el cielo;

pero vino, marea dominante, el crepúsculo,
y los hombres que allí segaban heno,
y la tarde, y aquella mariposa
en su mar se extinguieron.
                                  (Hacia 1862)


SI NO ESTUVIESE VIVA CUANDO VUELVAN

Si no estuviese viva cuando vuelvan
los petirrojos, al de la encarnada
corbata, en mi memoria,
echadle una migaja.

Y si las gracias no pudiese daros
porque profundamente ya me hubiese dormido,
bien sabréis que lo intento
con labios de granito.
                                     (Hacia 1860)

domingo, 31 de julio de 2011

Jenaro Talens y Eloy Sánchez Rosillo: la luz

Hay dos poetas a los que acudo con frecuencia, porque en ellos encuentro un poema para cada momento y en muchas ocasiones descubro sentido donde alguna vez hallé sólo palabras. Es el encanto y el misterio de la poesía.
Jenaro Talens y Eloy Sánchez Rosillo tienen para mí ese valor: el de la voz conocida con la que te reencuentras a menudo y el de la magia evocadora de la literatura, que sabe sorprenderte y mostrarte la belleza de algo que aún no conocías o en lo que no habías reparado.
La luz es sin duda un tema literario que podríamos rastrear en el tiempo y desentrañar los múltiples significados que posee para los poetas. Genaro Talens y Sánchez Rosillo no son ajenos a esta tradición. En estos poemas que hoy destaco, No hay más tinta que el cuerpo, de Talens, y El manantial, de Sánchez Rosillo, la luz tiene la fuerza de lo que conecta con la fuente del ser y de la vida, y no obstante, la belleza no reside en la idea que da cuerpo a los poemas, sino en el lenguaje, en cómo se dice todo cuanto nos llega desde estas voces.

Que los disfrutéis, amigos, que su lectura sea un placer.
NO HAY MÁS TINTA QUE EL CUERPO (2005)
I
Luz de intemperie, di, ¿cómo contar                        
todo el aroma y el color del tiempo?
¿Quién sabría decir
qué fue el aire de un tiempo?
                                           Las cenizas
con que el lucero del amanecer
se asoma a los tejados
traen un extraño resplandor
y al pie de las espigas de la noche
hay bandadas de pájaros
en el andén roído por la lluvia.
No conocen historias.
Vuelan y no sucede
nada; tan sólo cambia
la luz: esa memoria pálida del mundo.
El verano se anuncia en Grange-Canal.
Avanza lento sobre los raíles
y en él percibo el deterioro
de una repetición que se me escapa.
Hasta la presunción de claridad
vendimia cepas de otro sol. ¿Comprendes?
No es más que el sueño de sobrevivir
en mi pequeño reino del sentido.

II
¿Adónde va la luz cuando se apaga,
humilde flor del pensamiento que
en medio de la abrupta soledad
eres mi incierta compañía?
Sé que la luz existe porque fluye.
Así los años que recuerdo a oscuras.
El sol ignora que lo llamo sol
y, sin embargo, viene
hasta este cuerpo que persiste en mí,
y me da lumbre y ánimo y cobijo
y también algo de calor, sin otra
contrapartida que cesar. No dice
cuánta memoria ha ardido a ras de cielo,
ni en qué naufragio indómito la noche
dio paso a un alba intermitente. Aquí,
donde el fulgor renace cada día,
el viento gime y me saluda. Salve.
La muerte acecha, pero sigo en pie.






 Jenaro Talens (2006) Puntos cardinales. Poesía 1991-2006. Madrid: Cátedra












EL MANANTIAL

Este deseo, esta necesidad
de retornar mil veces
a donde está la luz.
No a donde estuvo y se apagó muy pronto,
sino al lugar radiante del que siempre
sigue y sigue manando.
Respirarla, beberla
cuando a ese sitio nuestros pasos vuelven,
es completar la vida, lo que entonces
apenas fue o no vimos
que en nuestro transcurrir se demorara.
Regresar a ese limpio manantial:
cuánta misericordia inagotable.
Ningún daño se encuentra allí al acecho:
allí el amor no se termina nunca.

 




Eloy Sánchez Rosillo (2008) Oír la luz. Barcelona: Tusquets

domingo, 24 de julio de 2011

Iris Murdoch: La negra noche


Confieso que saqué La negra noche de la biblioteca pública sin ninguna expectativa en especial, sólo con el deseo de leer algo de Iris Murdoch, de la que sólo sabía que era considerada una buena novelista, que cuando murió estaba enferma de Alzheimer y que hay una película sobre su vida. El prólogo de Álvaro Pombo me resultó sugerente, me animó a leer y a intentar descubrir aspectos que él apunta.
Hoy he terminado la novela. Decir que me ha gustado no sería exacto: me ha interesado, que es distinto. Se trata de una obra que no deja indiferente, sorprende, da pie a reflexiones a medida que se va leyendo, incluso me formulaba a veces esta pregunta: ¿realmente me gusta la novela? Sí, si gustar es dejarse cautivar por los personajes, por sus actos, sus problemas, por su vida interior, por sus relaciones y por sus vidas, imperfectas y contradictorias. Hay, además, fragmentos de gran belleza y profundidad.
Los personajes de La negra noche viven en Londres, forman parte de un entramado familiar y de amigos en torno a Louise y sus tres hijas, Sefton, Aleph y Moy. Un acontecimiento un tanto extraño, el supuesto asesinato de Peter Mir por parte de Lucas Graffe, otorga a la novela un cierto aire de relato policíaco, pero sólo en apariencia. Peter Mir, que no muere realmente,  aparece de forma misteriosa para entrar a formar parte de la vida de estas personas a quienes desea conocer y tratar: Louise y sus hijas, Bellamy, Clement, Joan, Harvey. En principio parece moverle el deseo de venganza contra su fallido asesino, quien, según el propio Peter, deseaba en el fondo matar a su hermano Clement. Esta línea argumental es el pretexto, no el núcleo de la novela. La aparición de Peter, que al principio conmociona a todos, constituye un catalizador gracias al cual los personajes van moviéndose entre ellos en una especie de concierto instrumental, como un coro de voces que unas veces canta al unísono y otras calla para dejar oír una sola voz.
El relato en tercera persona se alterna con diálogos, cartas y con fragmentos de monólogo interior que nos permiten entrever la interioridad de los personajes. Son textos llenos de matices que expresan la profunda humanidad de los seres a cuyas vidas asistimos en lo que dura la lectura de la novela. En La negra noche, más que de argumento en sentido clásico, debemos hablar de un fragmento de vida: seres humanos que ya vivían antes de empezar a leer y que seguirán viviendo cuando llegamos al final de la obra. Evidentemente, la novela termina. Las múltiples tramas tejidas en torno a las vidas de los personajes van teniendo todas ellas su desenlace más o menos perfilado, y no obstante siempre intuimos que la vida sigue, que aquello es sólo un alto en el camino a modo de instantánea.
Y bien, ¿qué es lo que convierte La negra noche en una novela valiosa e interesante? En mi opinión, por una parte, la construcción literaria –estética- de los personajes y la forma en que éstos se manejan con los asuntos que les preocupan; por otra, el simbolismo clásico, mitológico y literario que impregna toda la narración unido a un fondo moral y ético que mueve la conducta de todos ellos. Este es, para mí, el esquema estructural de la novela, que articula una temática múltiple y compleja desde una aparente sencillez.
Las inseguridades y temores que padecen Louise, Clement, Sefton, Moy y Harvey se alimentan de una profunda preocupación por el bien de los otros, por el temor a causar daño sin querer o por las propias insuficiencias. El miedo a hacer daño se extiende incluso a las relaciones amorosas. Hay diversos triángulos: Joan desea a Clement, Clement ama a Louise, pero cree que Moy está enamorada de él. Sefton está enamorada de Harvey, pero cree que él y Aleph se aman desde siempre, por poner dos ejemplos. Estas falsas percepciones son fuente de dolor y de malentendidos. En el fondo late el deseo de hacer el bien unido al miedo a causar daño a las personas queridas. En otro sentido, Bellamy, deseoso de hacer el bien y  tan preocupado por sus problemas religiosos, descuida un asunto clave: la coherencia. Su supuesta fe, tan teñida de vago y desesperado misticismo, no es otra cosa falta de valor para actuar con el coraje que requiere vivir de acuerdo con un principio moral. Bellamy busca siempre su salvación en otra persona, sin ver que sólo depende de sí mismo.
El temor a causar daño y el deseo de hacer el bien adquieren una dimensión casi cósmica en la figura de la entrañable Moy. La menor de las tres hijas de Louise posee un marcado espíritu creativo y artístico, a la vez que, con su carácter serio, reflexivo y sensible, se siente unida al mundo natural, a los animales y a las piedras. Su sensibilidad la lleva a intentar salvar a cualquier ser vivo que se encuentre en peligro de perder la vida, incluso arriesgando la propia, como en el caso de la aventura del cisne. Junto a Moy encontramos a Anax, el perro de Bellamy, que tiene en esta historia un importante papel.
La profunda conciencia de sí mismos de estos personajes contrasta con la extravagancia y el desapego de otros como Lucas Graffe, el excéntrico profesor de historia, o Peter Mir, que une en sí las cualidades del mago y del farsante. Los golpes de efecto no son raros en La negra noche.
El título original de la novela es The Green Knight. En ella aparece mencionado el caballero verde en diversas ocasiones. Con ello la autora alude al personaje de una antigua novela medieval anónima, relacionado con Gawain y el rey Arturo en una situación de prueba. No he leído directamente esta historia, sólo conozco el argumento superficialmente, pero tengo la impresión de que puede establecerse un paralelismo entre el Caballero Verde y Peter Mir. De hecho, seguro que una relectura a la luz de ciertas claves interpretativas puede resultar francamente rica y sugerente.