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martes, 24 de abril de 2012

Carme Riera en la Real Academia Española

La semana pasada fue noticia el ingreso de Carme Riera (Palma de Mallorca 1948) en la Real Academia Española. La verdad es que este hecho me llenó de satisfacción y alegría, por tanto, le mando desde aquí mí más sincera y cariñosa felicitación.
Es una de las mejores novelistas contemporáneas en lengua catalana y como catedrática de Literatura Castellana  ha desarrollado una importante tarea investigadora y divulgativa en torno a la Escuela de Barcelona, a la que pertenecen poetas como Jaime Gil de Biedma y José Agustín Goytisolo.
He ido leyendo la obra de Carme Riera desde 1975, año en que publicó su primera obra Te deix, amor, la mar com a penyora. Me encantó y me cautivó para siempre. Hay que decir de esta escritora que es maestra en el dominio de los registros lingüísticos. Creo que si hay algo que la caracteriza de una forma especial, independientemente de los temas tratados en su narrativa, es saber adaptar y cambiar de registro en función del plan de cada obra. Sus narraciones me parecen obras de una gran riqueza lingüística y textual, aparte del interés que siempre tienen para mí los temas tratados.
Cuando El País dio la noticia de su ingreso en la Real Academia, publicó un enlace con su currículum. No puedo resistir la tentación de incluirlo en esta entrada, pues no se trata solo de una simple relación de méritos, sino que es también una importante fuente de información de toda la labor realizada por la escritora en el ámbito de la creación literaria y en su profesión como catedrática universitaria, investigadora y conferenciante que puede ser de interés para cualquier amante de la literatura.
Personalmente, de entre todas las novelas de Carme Riera destacaría dos por encima de todas: Dins el darrer blau -en castellano En el último azul- y Cap al cel obertHacia el cielo y más allá, en la traducción castellana. Dins el darrer blau fue galardonada con el Premi Josep Pla de 1994 y con el Premio Nacional de Literatura. En esta novela Carme Riera trata el tema de la situación de rechazo y marginación vivida por los judíos mallorquines en el siglo XVII. Se conjugan admirablemente el panorama histórico y social y las vidas de los protagonistas. En Cap al cel obert (2000) la novelista retoma el mismo asunto desde una nueva perspectiva: una familia de “xuetes” mallorquines, los Fortesa, emigran a Cuba durante la segunda mitad del siglo XIX y en el contexto histórico de los inicios del independentismo cubano llegan a hacerse con una gran fortuna, pasando de víctimas a grandes señores propietarios de tierras y esclavos. En mi opinión, son las mejores novelas de Carme Riera, especialmente Dins el darrer blau.
Os animo a leer cualquiera de las obras de Carme Riera. En todas se encuentra algo bello e interesante. En cuanto al lenguaje, lo mejor es leerla en catalán, en su lengua y en su estilo más personal, pero quienes no dominen el catalán y deseen conocer algo de su obra pueden consultar su currículum y encontrarán la relación de obras en lenguas castellana y las traducciones a otras lenguas.

sábado, 14 de abril de 2012

Fernando Pessoa: "Sá-Carneiro" (una elegía)

Tarde de lluvia. No sé por qué hoy me ha venido a la memoria un poema de Fernando Pessoa él mismo en que llora la muerte de su amigo del alma, el poeta Mario de Sá-Carneiro.
Pessoa y Sá-Carneiro fundaron la revista Orpheu, destinada a divulgar la joven literatura portuguesa. El primer número apareció en marzo de 1915 y por lo visto fue motivo de escándalo debido a su humor corrosivo, a la ironía y la vivacidad que la impregnaban. Se trataba de una publicación de corte vanguardista con elementos modernistas que se convirtió en un hito de la literatura portuguesa contemporánea. En el número 2, financiado por el padre de Sá-Carneiro, aparecieron los poemas sensacionistas “Oda Marítima”, del heterónimo Álvaro de Campos y “Lluvia Oblicua” de Pessoa él mismo. El tercer número no llegó a publicarse debido a problemas de financiación. Sá-Carneiro escapó a París, donde había residido anteriormente.
El 26 de abril de 1916 Mario de Sá-Carneiro, a los veinticinco años de edad, se quita la vida en su hotel de París debido a una profunda crisis. Para Pessoa fue un golpe terrible y brutal, perdió a su único y verdadero amigo, estímulo y apoyo en muchas ocasiones difíciles para él. Lo cierto es que la relación entre Pessoa y Sá-Carneiro era la de dos grandes amigos, pero también la de dos personalidades marcadas por conflictos psicológicos que coincidían en sus tendencias autodestructivas.

 Pero vamos al poema “Sá-Carneiro”. Siempre que lo he leído me ha impresionado profundamente por la expresión contenida del tremendo dolor de perder al amigo más querido, al alma gemela con quien se comparten las convicciones que gobiernan el ser esencial.  
SÁ-CARNEIRO
Nunca supuse que esto que llaman muerte
tuviese alguna especie de sentido…
Cada uno de nosotros, aquí aparecido,
donde manda la ley oportuna y la falsa suerte,

Tiene sólo una demora de paso
entre un tren y otro, encrucijada
llamada el mundo, o la vida, o el momento;
mas, sea como fuere, sigue viaje.

Pasé, aunque en un tren expreso
fueses, delante de aquél en que voy;
en la terminal de todo, en el fin allá estoy
en esa ida que al final es un regreso.

Hoy, falto de ti, soy dos a solas.
Hay almas pares, las que conocieron
dónde los seres son almas.

¡Cómo éramos sólo uno, hablando! Nosotros
éramos como un diálogo en un alma.
No sé si duermes […] calma,
sé que, falto de ti, estoy uno a solas.

Es como si esperase eternamente
tu vida cierta y concertada
ahí abajo, en el Café Arcada-
casi en el extremo de este continente.

Alli donde escribiste aquellos versos
del trapecio, nos dolió […]
todo aquello que dices en Orpheu.

Ah, mi mayor amigo, nunca más
en el paisaje sepulto de esta vida
encontraré un alma tan querida
de las cosas que en mi ser son las reales.
[…]
No más, no más, y desde que saliste
de esta prisión cerrada que es el mundo,
mi corazón está inerte e infecundo
y lo que soy es un sueño que está triste.

Porque hay en nosotros, por más que consigamos
ser nosotros mismos a solas sin nostalgias,
un deseo de tener compañía-                 
el amigo como ése que hablando amamos.


Una añoranza profunda, tocada levemente por la creencia en una vida del alma aparte del cuerpo y la consideración del alma como el elemento superior del ser humano, que se expresa en unos términos que me llevan a recordar algunos versos de fray Luis de León, para quien, muy influido por los pitagóricos y el platonismo, el mundo es “morada oscura” y el cuerpo es “cárcel”, en oposición a la esfera superior de donde proceden las almas. Y finalmente, la expresión del anhelo tan humano de sentirse acompañado.

viernes, 6 de abril de 2012

Mario Vargas Llosa: Historia secreta de una novela


Historia secreta de una novela es un texto muy breve. Se trata de una conferencia que, como dice el autor a modo de preámbulo, fue escrita “en un rudimentario inglés que mi amigo Robert B. Knox mejoró, [y] fue leída en Washington State University (Pullman, Washington), el 11 de diciembre de 1968.” La editorial Tusquets publicó la edición en lengua española en 1971, en la colección Cuadernos Marginales, de pequeño formato. Este libro tiene la particularidad de que fue impreso con tinta verde, cosa que no ocurre en las ediciones actuales de esta obra.
Y es que Vargas Llosa nos explica en Historia secreta de una novela el proceso de creación de La casa verde (1966), una de sus más célebres novelas. Por eso, el texto impreso en verde resulta tan significativo y grato. Con su personalísimo estilo, se remonta a su infancia, a 1945, año en que su familia llegó a Piura (Perú) cuando la casa verde que allá se levantaba, en un lugar alejado de la población, constituía un misterio para el niño de nueve años y sus amigos:
“… la silueta de una casa erigida en las afueras de Piura, en la otra orilla del río, en pleno desierto, y que podía ser vista desde el Viejo Puente, solitaria entre los médanos de arena. La casa ejercía una atracción fascinante sobre mis compañeros y sobre mí. Era una construcción rústica, una choza más que una casa, y había sido enteramente pintada de verde. Todo era extraño en ella: el hecho de estar tan apartada de la ciudad, su inesperado color. […] Tal vez fueron su soledad y su piel húmeda lo que primero despertó la curiosidad de mis amigos y la mía en torno de ella. Pero cosas más inquietantes vinieron pronto a avivar esta curiosidad. Había algo maligno y enigmático, un relente diabólico alrededor de esta vivienda a la que habíamos bautizado “la casa verde”. Nos habían prohibido acercarnos a ella.”
La experiencia personal es el fondo del que surge poco a poco la novela. Las impresiones recibidas por el niño Mario Vargas Llosa durante el año que vivió en Piura y su regreso en 1952 para vivir allá otro año son el germen del interés por el asunto de la casa verde. Años más tarde, acabados sus estudios universitarios y a punto de salir hacia Madrid con una beca, tuvo la fortuna de participar en una expedición para unas investigaciones antropológicas en las tribus de la Amazonía. Ese viaje a la región del Alto Marañón resultó decisivo. De todo cuanto vio y conoció surgieron después el argumento, personajes y temas de La casa verde, una de las novelas más representativas de la nueva narrativa hispanoamericana y una obra clave en la producción literaria de Vargas Llosa.
Todo ello contado de forma amena, simpática, con los comentarios sobre el oficio de escribir a que nos tiene acostumbrados Mario Vargas Llosa. Con humor e ironía relata sus esfuerzos y angustias ante la escritura:
“…la inspiración no existía. Era algo que, tal vez, guiaba las manos de escultores y pintores y dictaba imágenes y notas a los oídos de poetas y músicos, pero al novelista no lo visitaba jamás: era el desairado de las musas y estaba condenado a sustituir esa negada colaboración con terquedad, trabajo y paciencia. No me quedaba otra alternativa: si la inspiración existía para los novelistas, nunca sería uno de ellos. Sobre mí no caía jamás esa fuerza divina: a mí cada sílaba escrita me costaba un esfuerzo brutal. Sartre, a quien leía por esos años con agresivo fervor (Luis Loayza se burlaba: “el sartrecillo valiente”) fue una ayuda preciosa en ese momento: nadie nacía novelista, uno se hacía escritor, también en literatura un elegía lo que iba a ser.”
Hace muchos años que tenía este libro, pero andaba perdido inexplicablemente, nunca llegué a leerlo. Hace poco compré una edición actual, y como por arte de magia, no sé de qué olvidado rincón salió la edición antigua, así que regalé la nueva a una buena amiga. Hoy lo he leído y lo he disfrutado. Creo que puede gustar a quienes siguen la obra de Mario Vargas Llosa y deseen saber un poco más.

martes, 3 de abril de 2012

Poema del mes. Abril: Luis Cernuda

 Luis Cernuda es un poeta al que vuelvo repetidamente. Sus poemas de amor, apasionados y esenciales, dicen la verdad del amor. Invitan a la reflexión porque siempre hay unos versos que impactan, que llegan al corazón de una forma muy especial, pues nos hablan a cada uno. Cada lector puede hallar en sus poemas algo único e íntimo, y es que contienen, aparte del estilo y de la belleza de las imágenes, algo humano intemporal, independiente del sexo del amante y del lector.

Si el hombre pudiera decir pertenece al libro Los placeres prohibidos (1931), obra de influencia surrealista, que forma parte de ese amplio poemario que es La realidad y el deseo.

SI EL HOMBRE PUDIERA DECIR

Si el hombre pudiera decir lo que ama,
si el hombre pudiera levantar su amor por el cielo
como una nube en la luz;
si como muros que se derrumban,
para saludar la verdad erguida en medio,
pudiera derrumbar su cuerpo,
dejando sólo la verdad de su amor,
la verdad de sí mismo,
que no se llama gloria, fortuna o ambición,
sino amor o deseo,
yo sería aquel que imaginaba;
aquel que con su lengua, sus ojos y sus manos
proclama ante los hombres la verdad ignorada,
la verdad de su amor verdadero.

Libertad no conozco sino la libertad de estar preso en alguien
cuyo nombre no puedo oír sin escalofrío;
alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina
por quien el día y la noche son para mí lo que quiera,
y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu
como leños perdidos que el mar anega o levanta
libremente, con la libertad del amor,
la única libertad que me exalta,
la única libertad por que muero.

Tú justificas mi existencia:
si no te conozco, no he vivido;
si muero sin conocerte, no muero, porque no he vivido.

jueves, 29 de marzo de 2012

Irène Némirovsky: El maestro de almas

El maestro de almas se publicó como novela por entregas a partir del 18 de mayo de 1939 en el semanario  parisino Gringoire. La edición española publicada por la editorial Salamandra va seguida de un epílogo titulado “La condenación del doctor Asfar”de Olivier Philipponnst y Patrick Lienhardt, autores de una biografía de Irène Némirovsky.

La acción se inicia en Niza en 1920. El doctor Dario Asfar, originario de Crimea, se encuentra sumido en la pobreza y desesperado ante  la falta de recursos económicos con que mantener a su esposa y a su hijo Daniel recién nacido. Acude ansioso en busca de algún préstamo, pero ve como se le cierran todas las puertas. Acuciado por la necesidad y las deudas, se aferra a cualquier oportunidad de tratar a algún paciente, aunque sea difícil cobrar las visitas. Su condición de emigrado levantino es una barrera que parece insalvable, pues despierta desconfianza. Consigue mantenerse gracias a pacientes ocasionales, hasta que un día conoce a Philippe Wardes, un hombre acomodado con transtornos de conducta. Empieza a tratarlo y a aplicar una teoría propia basada en el psicoanálisis.
Su vida da un giro y descubrimos poco a poco un Darío Asfar diferente, que se va alejando del joven médico que ansiaba hacerse una clientela que le permitiera vivir dignamente  a él y a su familia y poder formar parte así de la sociedad francesa en la que le resultaba tan difícil integrarse. Darío Asfar sacrifica una y otra vez su integridad personal y profesional en aras de la fama, el prestigio y el dinero que le proporciona una clientela necesitada de apoyo médico y psicológico y que se guía ante todo por la novedad y la moda. Se le conoce como “el maestro de almas”,  pues apacigua las almas atormentadas de sus pacientes. Se convierte en un hombre muy rico, con importantes relaciones sociales –nunca de verdadera amistad-, con caprichos caros y numerosas amantes. En suma, un tipo de vida que se sostiene sobre la impostura y la frivolidad y que requiere enormes sumas de dinero.
Darío Asfar se ha habituado a lo largo de los años a las relaciones interesadas y a fomentar la dependencia en sus pacientes. Le interesa que no puedan prescindir de él, que le necesiten, que crean que sólo él puede curarles, siempre a cambio de elevadísimos honorarios. En relación con Wardes le veremos actuar turbiamente, aliado con la esposa de este.
El maestro de almas admite diversas lecturas. La más inmediata y literal nos conduce a un argumento en el que se aprecia levemente la marca de la publicación por entregas: los saltos temporales requeridos por el desarrollo de la acción, algunos momentos de impactante dramatismo, los acusados contrastes entre algunos personajes, la avaricia, la falta de humanidad, la hipocresía y la doblez que repugnan… son, en mi opinión, algunos de los recursos encaminados a despertar en lector el deseo de seguir leyendo en la próxima entrega.
Entre los personajes, aparte del protagonista, destaca su esposa Clara, mujer bondadosa, siempre enamorada y entregada fielmente a su marido, con quien tiene una relación de amor y amistad compartida. Asfar tiene otras amantes, ella lo sabe y lo acepta por amor. Es sin duda la mujer más humana y más limpia moralmente de esta historia, con sus debilidades y su fortaleza. Silvie Wardes, primera esposa del hombre de negocios, es una mujer de quien Dario Asfar, y más tarde su hijo, se ha formado una imagen totalmente idealizada, pues es bella, honesta, educada, llena de cualidades que la alejan de lo puramente humano hecho de claroscuros y pasiones encontradas. En cuanto a Daniel, hijo del doctor Asfar, es un joven puro e inocente, que ha sido criado en la riqueza pero también en la bondad. Nunca se ha sentido unido a su padre, y a medida que le va descubriendo se va decepcionando y alejando de él.
Wardes, la generala, Elinor, quien se convertirá en la segunda esposa de Wardes, son algunos de los personajes que contrastan con los anteriores. Son seres faltos de escrúpulos, interesados, cuya moral es el dinero a cualquier precio y a costa de cualquiera. Wardes, en particular, hombre desequilibrado, dominado por terrores, enfermo de miedo, de burdo carácter, es el contrapunto de Dario Asfar, que le domina y le utiliza para enriquecerse.
Varios temas se entrecruzan en El maestro de almas. La emigración o el exilio, asunto sobre el que Némirovsky vuelve repetidamente en algunas de sus obras, pues ella misma fue una exiliada; el rechazo al levantino, el antisemitismo, que Darío Asfar sufre durante toda su vida sin que la riqueza le exima de esta carga insoportable, eran cuestiones candentes en Francia en el período de entreguerras. En este sentido, los comentarios de los autores del epílogo destacan el hecho de que existía en buena parte de Europa un caldo de cultivo que propició el antisemitismo nazi y del que fue víctima la autora de la novela.
El maestro de almas vende la suya a cambio de riqueza y de ascenso social, aunque nunca estará a salvo del rechazo soterrado por parte de la buena sociedad francesa con la que se relaciona. Pasa de ser un médico a ser un charlatán, pues así le califican quienes a sus espaldas le critican. Es un hombre dividido: en su casa, el marido atento y cariñoso, fuera, un hombre entregado a una vida superficial e inauténtica y a turbios manejos para seguir consiguiendo el dinero que necesita para mantener su supuesto prestigio y su tren de vida.
Novela intersante, que se lee rápidamente. Como otras de la misma autora, refleja el dominio del diálogo, de la caracterización precisa de los personajes y de las situaciones. Es también una pequeña lección de historia, de esa que no figura en los manuales, pues si toda novela es un reflejo estilizado de la realidad, El maestro de almas emociona e ilustra sobre la sociedad francesa de entreguerras y la problemática vivida por quienes entraban en el país en busca de una vida más segura o más digna.

lunes, 26 de marzo de 2012

El encanto del libro usado

La semana pasada me fui a una de las tiendas de Cáritas. Ya sabéis que en ellas se vende lo que la gente deposita porque le sobra o porque desea cambiar. Buscando un poco pueden encontrarse algunos tesoros: muebles, ropa y todo tipo de objetos, que a muy buen precio y con un poco de imaginación, vuelven a lucir y a tener una segunda o una enésima vida. Esta vez me fui al departamento de libros. ¡Allí hay de todo! Y precisamente por eso me topé con tres obras que me apeteció leer nada más verlas.
Al precio de 1€ cada uno, me llevé Relatos de los mares del sur, de Jack London, Pantaleón y las visitadoras,  de Vargas Llosa, en la segunda edición de Seix Barral, de 1973, y una obra de Soledad Puértolas titulada Con mi madre. ¿Qué decir de la relación calidad-precio? En total, por tres obras literarias que merecen la pena, tres euros.
En otra ocasión, hace unos dos años, en otra tienda de Cáritas,  compré dos libros que fueron un hallazgo. No recuerdo el precio, pero sí que eran baratísimos: Vidas de grandes artistas, de Giorgio Vasari, editado por Aguilar en la Colección Crisol (1964), y Robinson Crusoe de Daniel Defoe, también de la editorial Aguilar (1976). Dos pequeños libros con una encuadernación preciosa, que coloqué en un lugar especial con otros libros antiguos.
La adquisición de libros de segunda mano fuera de las librerías de Internet tiene su encanto. Puedes tocarlos, hojearlos, apreciar la belleza de la encuadernación o de las ilustraciones. Incluso pequeñas manchas o desperfectos que revelan el paso del tiempo dotan al libro de una extraña magia  de la que carecen los nuevos.
Antiguamente había en Mahón tiendas donde se intercambiaban libros y tebeos y se vendían libros de segunda mano. Hace mucho que desaparecieron. Lo único que nos queda son las tiendas de Cáritas, donde a precios irrisorios de puro simbólicos pueden adquirirse todo tipo de novelas y algún libro un poco especial, si la suerte acompaña. Todo depende de los gustos del posible lector. Lo que a unos cansa o aburre puede interesar a otros. Cada libro tiene su momento y su lector. Comprar libros usados es una estupenda opción, pues se le da al libro una segunda oportunidad, se le da vida otra vez cuando su dueño ya lo había relegado al rincón de los trastos inútiles, y además cuesta poco dinero.

Por otra parte, los libros son muy decorativos. Antiguos o modernos, son bellos objetos que decoran cualquier rincón, que dotan a los muebles en que se apoyan de una belleza y un encanto muy especiales. Los libros usados y los libros antiguos transmiten una seria calidez que invita a abrirlos y a sorprenderse con ellos. Los amantes de los libros sucumbimos siempre a la  extraña fascinación que producen. Se trata de algo que va más allá del contenido. Una portada antigua, una ilustración muy de época...  cualquier detalle puede ser valioso para quien ama tanto la lectura y el libro, que "nuevo" no significa "mejor".



sábado, 17 de marzo de 2012

Paul Auster: Diario de invierno


En Diario de invierno, la última obra de Paul Auster, se funden el hombre y el escritor en un texto magnífico, que tiene la hondura propia de un diario íntimo y la amenidad y la tensión narrativa a las que nos tiene acostumbrados en sus novelas.
Diario de invierno se estructura sin un orden cronológico determinado, pues se van alternando momentos que pertenecen a muy diversas etapas de su vida. Las primeras y las últimas secuencias cierran una estructura circular marcada por la metáfora del invierno y por la conciencia de ser un cuerpo sometido irremisiblemente a los efectos del paso del tiempo. Solo la sensorialidad es garantía y certeza absoluta de vida.
Quizá sea mejor que de momento dejes tus historias a un lado y trates de indagar lo que ha sido vivir en el interior de este cuerpo desde el primer día que recuerdas estar vivo hasta hoy. Un catálogo de datos sensoriales. Lo que cabría denominar fenomenología de la respiración.”[…]
[…] “Placeres físicos y dolores físicos. Placeres sexuales antes que nada, pero también el placer de la comida y la bebida, el de reposar desnudo en un baño caliente, de rascarse un picor, de estornudar y peerse, de quedarse una hora más en la cama, de volver la cara hacia el sol en una templada tarde a finales de primavera o principios de verano y sentir el calor que se difunde por la piel.”
Nada más abrir el libro se produce el encuentro con la voz narrativa en segunda persona, ese punto de vista que rehúye la excesiva personalización del yo en una especie de desdoblamiento propio del diálogo interior. Y ciertamente es un diálogo del escritor consigo mismo, con ese tú que propicia el acercamiento al lector. En la primera secuencia Paul Auster declara esa pertenencia al común de la gente, ese verse un hombre como los demás:
“Piensas que nunca te va a pasar, imposible que te suceda a ti, que eres la única persona del mundo a quien jamás ocurrirán esas cosas, y entonces, una por una, empiezan a pasarte todas, igual, igual que le suceden a cualquier otro.”
A pesar de que el autor titula el libro Diario de invierno, esa obra no pertenece propiamente al género literario del diario íntimo, en el que se recogen pensamientos, hechos, comentarios que reflejan el día a día de una persona en un orden cronológico lineal. Yo lo veo más en la línea de la confesión, género literario que comienza con las Confesiones de San Agustín. Desde entonces hay obras, como la de Paul Auster, que son vidas literarias, pues más que relatarse se recrean gracias a la literatura, de modo que la propia vida del autor entra en el territorio de la ficción narrativa, sin que ello suponga falseamiento o invención.
Sin duda que las 243 páginas de Diario de invierno contienen una rigurosa y meditada selección del enorme cúmulo de hechos y situaciones vividas por su autor a lo largo de sus sesenta y cuatro años de vida. Los recuerdos de su infancia, adolescencia, juventud y madurez, sus padres, el sexo, el amor, sus dos matrimonios, sus dos hijos, sus incontables cambios de domicilio, sus viajes por el mundo, sus amigos, algunos encuentros especiales, sus libros… todo ello desfila por esta obra que se lee como si fuera muchas obras a la vez. Anécdotas y reflexiones van a la par, con el mismo estilo personalísimo de sus novelas, aderezadas de vez en cuando con cosas que ya hemos vivido leyendo sus ficciones, como cuando nos cuenta una película, igual que en El libro de las ilusiones, o cuando nos habla de su perro y nos lleva a recordar la encantadora novela Tombuctú, protagonizada por un perro.
En una obra de carácter autobiográfico quizá sería esperable hallar muchas referencias al oficio de escribir, a la literatura, a las influencias literarias, a las propias obras. Nada de eso. El lector se encuentra con instantes de vida, hechos relevantes desde el punto de vista de la biografía sentimental y familiar del autor. Es como si toda su obra su hubiera nutrido de esos acontecimientos comunes de la vida de cualquier ser humano: ser parte de una familia, el colegio, el deporte, el divorcio de los padres, los amigos, las novias, el sexo, el trabajo… como un hombre cualquiera. Y sobre todo, el amor. La expresión del amor a su segunda esposa, Siri Hustvedt, y lo que ha representado en su vida el hecho de conocerla y estar aún enamorado de ella después de treinta años es uno de los temas que aparece y reaparece en el libro a través de textos muy hermosos. La evocación del pasado lejano o más reciente se va alternando con  reflexiones personales, de manera que el protagonismo recae en el oficio de vivir.
No creo que ningún lector asiduo de Paul Auster pase por alto este nuevo libro, ese inmenso placer que supone leerlo. Quien no conozca todavía a este escritor, puede empezar por aquí. Descubrirá a un gran narrador.